Los Palacios De La Memoria Del Siglo XXI

La Red guarda más documentación sobre cada uno de nosotros que la Stasi, sobre los disidentes de Alemania Oriental. Pero los archivos no están tan descentralizados como nos gusta imaginar.
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Marta Peirano
Berlín
18/06/2013

 Google abre las puertas de su casa

Si una noche de invierno un viajero se encontrara de pronto con un gran complejo industrial protegido por varias capas de hombres, armas, perros y alambre de espino, lo más probable es que fuera a) un Centro de Internamiento de Extranjeros, b) una granja de producción intensiva o c) un Data Center. Las tres construcciones guardan prisioneros que han perdido todos sus derechos: detenidos sin cargos, animales y datos personales, privados e intransferibles. Tus datos.

Para el ojo desentrenado sería difícil saber cuál es cuál. Además de la protección militar, diseñada para contener lo que hay dentro y para frustrar la curiosidad de los que están fuera, las tres instituciones disfrutan de una última capa de invisibilidad legal que protege sus secretos de vecinos, abogados, activistas, espías o reporteros.

Pero hay diferencias: si el hedor y el sonido de los animales hacinados revelan rápidamente la granja, para descubrir al Data Center nos basta una factura de la luz. Según Google, los suyos consumen unos 260 millones de vatios, la cuarta  parte del consumo energético de una central nuclear. Pero esos son sus números y nos los tenemos que creer. Mientras las paguen, ninguna empresa está obligada a enseñar sus facturas y ninguna lo hace.

 Estas largas catedrales de servidores, cables, unidades de almacenamiento masivo y circuitos de refrigeración son la versión futurista de los palacios de la memoria que construían los oradores para recordar sus discursos antes de la escritura, pero a escala 1:500.000.

El almacenamiento se ha devaluado medio millón de veces desde que IBM presentó el primer disco de un giga en 1980, pero Internet crece a una velocidad de un exabytes al día, más de un millón de terabytes. Cisco augura que en tres años los grandes Data Centers estarán manejando 1.3 zettabytes, que son 1300 exabytes, que es como enviar todas las películas jamás producidas cada tres minutos.

El centro que está construyendo la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana en el desierto de Utah será el primero capaz de contener un yottabyte de información, el equivalente a 1.000 zettabytes o 500.000.000.000.000.000.000 páginas de texto. Qué modesto parece en comparación el Ministerium für Staatssicherheit, con sus 111 kilómetros de archivos, 47 de películas y 90.000 sacos de papel que los funcionarios hicieron trizas en diciembre de 1989.

 El más grande: Range International Information Hub (Langfang, China)  

620.000m2

 Con tecnología y mano de obra de IBM, en 2016 China sigue con su plan de transformar la antigua provincia ganadera del Hebei en en el gran centro neurálgico de las telecomunicaciones asiáticas y de paso el mayor Centro de Datos del planeta. El nudo del proyecto es un conglomerado de telecos que incluye China Telecom, China Unicom, China Mobile, Beijing University of Posts and Telecommunications, Beijing Telecommunications Planning Design Institute, CORGAN, Gehua Cable o plataformas de servicios online como Qzone, el Facebook asiático.

 El más odiado: Utah Data Center (NSA)  

100.000 + m2

La planta de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense en el desierto de Utah es sólo la última joya de una familia que incluye plantas en Colorado, Georgia o Maryland y plantas secretas fuera de EEUU. Su misión es procesar “ toda forma de comunicación, incluyendo los contenidos de correos privados, conversaciones telefónicas, búsquedas en Internet y todo tipo de datos personales: tickets de parking, itinerarios de viaje, compras con tarjeta y otras menudencias virtuales”. O, como diría la Gestapo más concretamente, investigar y combatir “todas las tendencias peligrosas para el Estado” bajo el amparo de la Patriot Act y criptografía de vanguardia. Antes de su inauguración oficial en septiembre de este año ya ha sido rebautizada como la Estrella Negra de la minería de datos.

 El más deseado: Pionen Data Center, Suecia

Los vecinos lo llaman cariñosamente el Centro de Datos de Malo de James Bond: el antiguo refugio nuclear que palpita bajo las Montañas Blancas de Estocolmo fue recuperado por la teleco sueca Bahnhof y tiene 8.000 servidores capaces de sobrevivir a desastres nucleares, terremotos y apagones, gracias a dos motores submarinos alemanes que funcionan con diesel. Dicen que Julian Assange guarda sus secretos más valiosos aquí, pero todos sabemos que el fundador de Wikileaks esconde sus tesoros a plena vista y sólo se queda la llave.

 La borrasca social: Google, Facebook, Microsoft

 Cada vez que alguien usa el buscador, mira un video de Youtube, recibe un correo de Gmail o comparte una canción en Spotify. Cada palabra en el muro de Facebook pasa por al menos uno de los centros multimillonarios que han sustituido a las grandes fábricas de la segunda revolución industrial en regiones de las que nadie se acordaba. Google tiene 19 centros en EEUU, 12 en Europa, tres en Asia, uno en Rusia y otro en Suramérica pero su caballo de batalla está en Council Bluffs, Iowa, y este año empieza lo que algunos llaman con cierta histeria la mayor expansión de la historia. La compañía ofrece una visita guiada en YouTube, un mapa en Street View de su centro en Carolina del Norte y una serie de bucólicas fotos para los amantes de la ingeniería.

Apple tiene plantas en Newark, Santa Clara y Cupertino pero el gordo –cinco veces más gordo que cualquiera de los demás– está en Maiden, Carolina del Norte, y este año empieza otros dos en Oregon y Reno. La gran nube de Microsoft está en Boydton, Virginia, en un pueblo de 431 habitantes. Facebook ha plantado la suya en Prineville, Oregon, del que también hay fotos y el recuerdo memorable de cuando una nube de verdad se les coló en casa.

 

 Recibe un cordial saludo

Atentamente

Bernardino Santamaria

 

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